La diferencia entre estar y pertenecer
A veces uno puede formar parte de muchos grupos, con muchas personas, de diferentes lugares y aún así sentirse solo. No ir y que no te extrañen, no estar y que no se note tu ausencia.
A veces lo único que queremos todos es un lugar donde realmente nos aprecien, donde uno sea una figura importante.
Llegan sentimientos de personaje secundario, de un don nadie. Porque el que mucho aprieta, poco abarca. Así pasa con los grupos sociales, se intenta tener muchos para intentar llegar a uno que te llene lo suficiente. No pasa.
Hay que aprender a soltar y buscar conexiones más puras, y sino, mínimo aprender a que uno no es para cualquier grupo o persona. Y que eso también está bien.
Pero, es imposible no llegar a pensar en que uno no es la persona problema si al final fui yo el que siempre se queda solo.


Hola Machito!
Sentirse solo incluso estando rodeado de personas puede ser una de las soledades más silenciosas. Porque afuera hay voces, risas, movimiento… pero adentro algo no termina de sentirse acompañado. A veces no es que falte gente, sino que falta conexión real, alguien con quien poder bajar la guardia y ser uno mismo sin explicarse demasiado.
Que puedas reconocerlo y decirlo ya es un acto de honestidad profunda. No estás exagerando ni fallando por sentirte así. Muchas personas conviven con esa sensación todos los días, solo que no siempre encuentran las palabras para nombrarla.
Ojalá este espacio te recuerde que lo que sentís es válido, y que no tenés que atravesarlo solo. A veces, ser leído, escuchado o comprendido —aunque sea a la distancia— ya es una forma de compañía.